La Magia del Orden, segunda parte

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Hace algunos meses os hablé del famosísimo libro de Marie Kondo, La Magia del Orden, y os comenté en líneas un poco generales cómo había seguido el método que propone Kondo para alcanzar el orden. Pues bien, hoy llego con esta especie de segunda parte para contaros más en profundidad mi experiencia inmediata y en el tiempo con el método, así como algunos truquillos personales que me ayudan a mantener armario, habitación y mente en armonía.

Como ya os conté, según terminé el libro empecé con esa gran limpieza que propone Kondo en la que fui deshaciéndome de todo aquello que ya no me hacía feliz o que simplemente nunca lo había hecho. Lejos de hablar con mis prendas, libros u objetos varios, me fui preguntando a mí misma qué me decía cada objeto, qué uso le había dado o qué uso le podría dar… Si la respuesta era nada o ninguno, era el momento de decirle adiós.

Una vez liberada de esos libros que ya no me decían nada y de toda esa ropa que sabía que no me iba a volver a poner jamás, llegó el turno de organizar y aprovechar al máximo todo lo que tenía. Como os dije en el otro post, hay que cambiar la mentalidad, la forma de ver las cosas, para aprovechar todo el espacio disponible y dar cabida a todo, creando un orden que debería mantener. Son varios los truquillos que me han hecho la tarea más fácil e incluso me han dado dinero!

Para cuidar y mantener mi ropa más tiempo. Al tener que examinar tanta ropa caí en la cuenta de que había cosas que no me ponía porque parecían estropeadas, viejas, aunque en realidad me las hubiese puesto un par de veces. No quería deshacerme de ellas así que busqué una solución para devolverles esa juventud que les había sido arrebatada por los roces con otras prendas o por los lavados a máquina, y encontré este cacharrito (o quitapelusas que lo llaman) que en unas pocas pasadas te deja los jerseys como salidos de la tienda. ¡Una auténtica maravilla!

Para tener más espacio en el armario. Marie Kondo nos propone en su libro organizar en vertical, es decir, colgar las cosas pues así la ropa ocupa menos lugar. También recomienda colgar las cosas por tamaños, dejando lo más grande (como abrigos por ejemplo) a la izquierda e ir disminuyendo el tamaño hacia la derecha. La verdad es que de este modo, agrupando las prendas por tamaños, es muy fácil ya no encontrar la prenda que buscas, sino devolverla a su sitio: pantalón con pantalones, camisa con camisas.

Yo además he conseguido mucho más espacio prescindiendo de las perchas de madera y sustituyéndolas por las de plástico, que son más ligeras y ocupan muchísimo menos. Únicamente he dejado las perchas de madera para prendas que pesan bastante, como los abrigos y las cazadoras.

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Para darle una segunda vida a las cosas. Cuando seleccioné la ropa con la que me quedaría, volví a hacer una selección de la ropa descartada, desechando la que peor estaba y organizando de nuevo lo que quedaba para darle una segunda vida. Los que me conocéis o lleváis leyendo un tiempo el blog sabéis que tengo un armario/tienda en el que vendo esa ropa que ya no quiero a precios súper bajitos para que cada prenda siga teniendo una larga vida pero con una dueña nueva. Toda esa ropa ahí está, por si queréis echarle un vistazo 🙂

Además de vender, esa segunda oportunidad a las cosas se les puede dar donándolas. Para la ropa hay muchos contenedores de recogida por las calles y distintas organizaciones que se ocupan de su recogida e incluso de su arreglo para que llegue a unas nuevas manos de la mejor forma posible. Pero no sólo ropa se puede dar, prácticamente todo puede tener una vida más larga. Mis libros, por ejemplos, los que ya no me hablaban o nunca me dijeron nada siquiera, fueron repartidos entre amigos, familiares y la asociación TuuulibreríaSi no la conocéis, esta asociación tiene 3 locales (2 en Madrid y 1 en Barcelona) y recibe todos los libros que no queráis. Los que no están en buen estado los reciclan y los que sí lo están se ponen a la venta sin precio fijo, es decir, cada cliente paga por los libros que quiera la cantidad que estime oportuna.

Pensar dos veces antes de comprar. Como os señalaba, el cambio de chip es fundamental para que el caos no vuelva a apoderarse de una. A la hora de comprar lo que sea (ropa, material de papelería, libros, etc) ahora me paro a pensar dos veces si realmente lo quiero, si lo voy a usar, si me lo voy a poner, y últimamente hasta me pregunto dónde lo colocaría. Si no supera todas las preguntas con éxito es que realmente no lo quiero/necesito/adoro, así que en la tienda se queda.

Y en resumen así es cómo convivo con el método Kondo (en su versión light, como podéis ver si habéis leído el libro). Y vosotros, ¿lo habéis leído? ¿Tenéis algún consejo que compartir para vivir en orden? 🙂

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