Una cocina más eco-friendly

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Como ya os he comentado en alguna que otra ocasión, el medio ambiente y el impacto que nuestro día a día hace en él es una de mis mayores preocupaciones desde hace un tiempo hasta ahora. Desde pequeña en mi casa hemos reciclado, reutilizado y reducido, pero ahora no me parece suficiente y tanto en mi casa como en mi día a día fuera de ella he ido tomando ciertos hábitos que me permiten hacer mi vida igual que antes pero de una forma más respetuosa con el medio ambiente.

He preparado tres posts sobre este tema que publicaré a lo largo de este mes. Ya hablamos por aquí hace tiempo de que Septiembre es el nuevo Enero, el nuevo mes para comenzar con nuevos propósitos, nuevas ideas y cambiar en general todo aquello que antes solíamos plantearnos al empezar el año. Pues bien, ¿qué mejor que este mes de propósitos para intentar hacer de este mundo nuestro un mundo mejor? 🙂

Como habéis visto en el título, este primer post va sobre esos pequeños gestos que podemos ir adaptando cuando cocinemos, a la hora de hacer la compra o en el momento de montar nuestra cocina.

Usar trapos de cocina de tela en vez de papel de cocina. Un gesto tan sencillo como este puede suponer un ahorro grande a largo plazo además de no desperdiciar tanto papel. También podemos mirarlo por el lado estético y es que unos trapos de algodón quedan mucho más bonitos en nuestra cocina que un rollo de papel.

Usar el calor residual si tenemos vitrocerámica. Apagar la vitro unos minutitos antes de terminar de hacerse la comida hará que no desaprovechemos ese calor que nos queda en la placa y lo usemos para terminar nuestra comida.

Usar bolsas de tela para hacer la compra. Igual que los trapos de cocina, son mucho más bonitas que las de plástico, no contaminan y además si se rompen (se enganchan con algo, se hace algún agujerito…) podemos arreglarlas fácilmente con aguja, hilo y quizás un parche 🙂 Estas bolsas tienen una vida útil muchísimo más larga que las de plástico.

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Comprar a granel. Para evitar envases innecesarios, comprar a granel es la mejor opción. Cada vez hay más tiendas que ofrecen esta opción, pero si no tenéis alguna cerca o no os convence el precio (generalmente sale algo más caro), la segunda mejor opción es comprar en comercios pequeños. En ellos no suelen poner pegas a que lleves tus propias bolsas de tela para guardar la fruta o tus tarros para comprar a granel.

Botellas de vidrio para la bebida y otros productos. En mi mochila nunca falta una botella de cristal ligero (con una funda de tela por si las moscas) para el agua. Algunas ciudades de Europa ya han prohibido la venta de botellas de agua y vasos desechables. Este plástico además de ser perjudicial para nuestra salud tiene una vida útil de apenas unos días, le damos un uso de escasos minutos y tardan años 450 años en descomponerse. ¿No compensa, verdad? Por eso, si necesitamos comprar agua, que sea en botella de vidrio, y si cuando vamos al súper tenemos la opción de elegir entre envase de plástico o bote de cristal, mejor siempre la segunda opción. De igual forma, a la hora de llevarnos nuestra comida al trabajo o a un picnic, siempre mejor en tuppers de cristal.

Otra opción si no queremos comprar tuppers de cristal es reutilizar los tarros de cristal en los que vienen los encurtidos, algunas legumbres, etc. Si compramos a granel podemos utilizar estos botes para guardar la compra (queda mucho más estético y es más práctico que tener las cosas en bolsas). También podemos usarlos como tuppers para guardar en la nevera la comida que nos ha sobrado un día o que hemos hecho de más. Yo además también utilizo estos botes (los más pequeños normalmente) cuando preparo mermeladas o salsas que van a estar unos cuantos días en el frigo. Como veis, un bote de cristal puede tener mil vidas sin tener que pasar por el cubo de la basura.

Sustituir el estropajo de plástico por uno de cerdas naturales y madera. Quizás nos pueda echar para atrás el precio de uno de ellos frente al pack de 3 de plástico por 1 euro que nos ofrece el supermercado, pero merece mucho la pena. Este de madera nos durará muchísimo más que el otro paquete entero, es más higiénico y totalmente biodegradable.

Las pajitas o cañitas de plástico no tienen lugar en casa (tampoco las queremos fuera de ella) así que para cuando necesitamos alguna tenemos unas pajitas de acero inoxidable, que una vez usadas, se lavan con el propio cepillo que traen y se pueden reutilizar.

Lo mismo nos pasa con las cápsulas de café que son un desperdicio total. Nosotros apenas tomamos café pero sí que cuando vienen visitas o algún día así que andamos por el suelo nos gusta tomarnos uno. Aunque tenemos cafetera italiana, la opción de las cápsulas es lo más rápido, por ello nos compramos un juego de cápsulas de acero inoxidable que únicamente tenemos que rellenar con nuestro café favorito, después lavar y volver a rellenar. Un café de verdad de forma fácil sin generar residuos.

Bolsas de basura biodegradables. Las venden en algunos supermercados tan conocidos como Mercadona (no es publi, sólo info), y aunque son algo más caras que las “normales”, son igual de resistentes, llevan un perfume para el olor de la basura y además son totalmente biodegradables.

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Y vosotros, ¿qué cambios habéis introducido en vuestras cocinas o compras para ser más respetuosos con el medio ambiente? ¡Me encantaría saber!

 

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Foto superior de @madeleinelumley. Foto inferior sacada de Pinterest.

 

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