Una vida más eco-friendly

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En este último post de esta trilogía vamos a ver qué podemos cambiar en nuestro día a día, así en general, para no generar tanto residuo y llevar una vida más respetuosa con el medio ambiente. Si no habéis leído los dos anteriores podéis verlos directamente pinchando en los siguientes enlaces: una cocina más eco-friendly y un baño más eco-friendly.

Como ya dijimos en el primer post, podemos dar un gran paso en esto de reducir si llevamos cada uno nuestras propias bolsas de la compra de tela. Es un gesto súper sencillo, con el que reducimos el consumo de plástico de todas esas bolsas.

Arreglar las cosas en vez de tirarlas. Seguro que habéis oído a vuestros abuelos o a vuestros padres quejándose de que antes las cosas estaban hechas para que durasen para siempre, no como ahora que todo está hecho con fecha de caducidad: muebles, electrodomésticos, juguetes, ropa… ¿Y si no entramos al trapo y arreglamos las cosas en vez de tirarlas?  Todo tiene arreglo, si no podemos nosotros mismos podemos llevarlo a alguien que sepa, a cualquier tienda… En el caso de la ropa, nada tan sencillo como coser y arreglar ese pantalón que se nos ha quedado grande, zurcir un pequeño roto, coser un botón… Si ni por esas somos capaces, hay un montón de asociaciones que recogen la ropa vieja y la arreglan ellos mismos para dársela después a quien lo necesita (no deja de ser una forma de aprovechar las cosas, reciclar, reutilizar).

Las páginas de segunda mano tipo Wallapop, Segunda Mano, Vibbo… o los mercadillos son otra buena opción para conseguir cosas y para deshacernos de ellas de una forma más responsable. Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que la ropa que no dono, la tengo a la venta en mi armario de Chicfy.

Menos coche y más transporte público. Sí, sé que es difícil, que no todos vivimos en sitios bien comunicados o trabajamos en el quinto pino, pero ¿y el que tiene todo al lado? En Madrid es bastante fácil moverse en metro, bus, tren, y ahora cada vez más, en bici. Otra buena alternativa es la de compartir coche, que además nos puede ahorrar un buen dinero en gasolina.

Cuando salimos a comer hay que aprender a decir no. No a las pajitas innecesarias que nos ofrecen en los restaurantes; no a los envases de plástico en los que nos dan la comida para llevar; no a los vasos de plástico para el café; no a las dichosas bolsas de plástico… y así un largo etcétera de no. Tenemos alternativa a todo lo mencionado: si vamos a tomar el café fuera de casa podemos llevar con nosotros siempre un vaso reutilizable de café (un vaso, un termo, lo que queramos) y pedir en la cafetería o bar donde vayamos que nos lo pongan directamente ahí para llevar. Lo mismo ocurre con el agua, si llevamos nuestra botella siempre con nosotros no tenemos que estar comprando una cada vez que tengamos sed.

***

Como veis es muy fácil llevar una vida más sostenible con pocos gestos, introduciendo estos cambios en nuestro día a día. Por supuesto que habrá muchos más que me he dejado en el tintero, pero estos son los que yo llevo a cabo siempre. Por supuesto, soy toda oídos y me encantaría escuchar más ideas para cuidar y respetar nuestro medio ambiente 🙂

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Foto superior Esturirafi

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